Ansiedad por separación en perros

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La ansiedad por separación (APS) es el segundo problema de comportamiento más frecuente en los perros. Es de gran importancia, no solo por su alta incidencia, sino porque supone una falta de bienestar tanto para el perro como para su propietario. Además, puede ser causa de pérdidas económicas por destrozos y de problemas con el vecindario por los aullidos continuos. Por esto, y porque su tratamiento requiere tiempo y mucha paciencia y trabajo por parte del propietario, es un motivo más habitual de abandono de lo que parece.

En este artículo vamos a conocer la APS con mayor profundidad para entenderla y poder afrontar este problema de forma segura y eficaz.

Causas

Las causas de la APS son fundamentalmente dos: el hiperapego y el miedo. El hiperapego se trata de un exceso de vínculo entre el dueño y su mascota, de forma que se crea una relación entre ambos basada en la dependencia, lo que hace que el perro, al no estar su propietario, sienta ansiedad. A menudo el hiperapego es bidireccional, es decir, del perro hacia el propietario y viceversa (ya que el dueño refuerza y en muchas ocasiones busca la atención del perro de forma continua). *El hiperapego es muy común en cachorros recién adoptados y en perros de protectoras *debido a las carencias afectivas que han sufrido. También es habitual después de unas vacaciones, ya que el perro pasa de estar todo el día con sus dueños a, de golpe, estar muchas horas solo.

El miedo se produce cuando el animal, estando solo en casa, sufre una experiencia negativa (como un ruido intenso y repentino, un robo, etc.), lo que hace que no quiera quedarse de nuevo sin su propietario. El tratamiento en estos casos es algo más complicado ya que muchas veces no se puede identificar la causa que originó el miedo.

Síntomas y diagnóstico

Los signos principales de la APS son las eliminaciones (sobre todo pipí), los destrozos y las los ladridos y aullidos continuos. Esto no significa que si el perro presenta alguna de estas conductas en ausencia de su propietario tenga APS, ya que como veremos más adelante cada uno de ellos puede deberse a otros motivos. Además, no todos los perros muestran estos tres signos, sino que algunos solo sufren uno o dos de ellos.

Otros signos que pueden hacer sospechar de una APS son** que el perro no coma ni beba cuando está solo, charcos de saliva en el suelo (indica una ansiedad muy elevada), recibimientos demasiado efusivos a su llegada, que estando el dueño en casa le sigan continuamente...**

En cuanto al diagnóstico, deben cumplirse los siguientes requisitos para confirmar que se trata de una APS: el perro debe mostrar los síntomas solo en ausencia del dueño, siempre o la mayoría de veces que se queda solo (incluso en salidas cortas del propietario), y debe mostrarlos dentro de la primera hora tras la marcha.

Existen otros motivos por los que el animal puede mostrar signos compatibles con este problema. Por ejemplo, los ladridos pueden ser porque el perro escuche ruidos en el exterior o vea a través de las ventanas algo que le excita. Los destrozos son frecuentes en perros activos que pasan muchas horas solos y en cachorros por la conducta exploratoria y destructiva típica de esta edad; y los pipís pueden deberse a la excitación que supone la llegada del propietario a casa.

Por eso, es fundamental grabar al perro cuando se queda solo. De esa forma, no solo se puede confirmar si se trata de APS u otro problema, sino que en caso afirmativo se puede valorar el nivel de ansiedad que sufre el perro (lo que será fundamental a la hora de decidir o no tratarlo con fármacos, y de escoger el más adecuado).

Ahora que sabemos por qué se produce la APS, qué síntomas muestra el perro con más frecuencia y cómo hacer un buen diagnóstico, ¿qué podemos hacer para ayudar al perro a poder quedarse solo sin pasarlo tan mal?

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Tratamiento

El tratamiento se divide en tres fases:

  • Enriquecimiento del ambiente y cambios en el manejo. El objetivo de esta parte es fomentar la independencia del perro, para que sea capaz de estar solo y no depender del propietario para todo o casi todo.

  • Modificación de conducta. Es la parte más importante del tratamiento y la realmente eficaz, aunque también es la más costosa y difícil ya que requiere mucho tiempo, paciencia y esfuerzo del propietario. Se trata de habituar progresivamente al perro a quedarse solo.

La mayoría de veces se necesitan semanas para conseguir que el perro se quede solo sin problemas unos pocos minutos. La modificación, como el resto del tratamiento, debe hacerse bajo la supervisión de un especialista que vaya pautando y enseñando al propietario cómo hacer los ejercicios de habituación.

  • Medicación. Los fármacos por sí solos no solucionan el problema, pero ayudan en el tratamiento. Mucha gente es contraria a medicar a sus mascotas por problemas de conducta, ya que se usan psicofármacos. Sin embargo, hay casos en los que es recomendable, y algunas APS son buenos ejemplos de ello (si hay destrozos importantes, denuncias de los vecinos, niveles muy elevados de ansiedad en el perro...).

Es importantísimo realizar un chequeo general en el veterinario antes de pautar la medicación para asegurarse de que el perro no sufre ninguna patología por la que no pueda ser tratado con un psicofármaco en concreto. Además, en perros que están siendo tratados por otros motivos médicos, hay que asegurarse de que no hay incompatibilidad entre el psicofármaco y los otros medicamentos. La medicación debe ser pautada por un veterinario, generalmente etólogo, quien además debe hacer un seguimiento periódico del perro por si surge cualquier problema, y para determinar cuándo y cómo se dejan de administrar los medicamentos.

Prevención

Algunos consejos útiles para prevenir la APS son:

  • Promover la independencia del perro, no prestándole atención a todas horas y mucho menos cuando la demande de forma continua. Esto no quiere decir que no haya que hacer caso alguno al perro. No hablamos de un mueble, sino de un ser vivo con una rica vida emocional. Se trata de reforzar conductas tranquilas, y evitar crearle una dependencia absoluta de nosotros, ya que esto podrá acabar afectándole de forma negativa en el futuro.

  • Cuando tenga que quedarse solo, dejarle juguetes interactivos, como los dispensadores de premios, para que tenga algún entretenimiento.

  • Darle un buen paseo antes de tener que dejarlo solo en casa, sobre todo si el propietario se va a ausentar durante varias horas.

  • Habituarlo desde cachorro (o desde la llegada a la casa si ya es adulto) a quedarse solo, pero de forma progresiva. Es mejor adoptar al perro en un momento en que tengamos tiempo para dedicar a su educación, y en el que por motivos laborales no tenga que estar solo bastantes horas desde el principio.

  • Durante las vacaciones, tratar se seguir con la rutina habitual, ya que muchos perros sufren APS después de pasar mucho tiempo con sus dueños y de repente tener que volver a estar varias horas sin ellos.

  • Al llegar a casa, saludarle como recompensa por su alegría al vernos, pero si está muy excitado no dedicarle más atención hasta que se relaje.

La APS, además de ser muy frecuente, es una causa de malestar para el perro y para su dueño. Es importante conocer bien este problema y a la mínima sospecha acudir a un etólogo, especialista en comportamiento animal, para que realice un diagnóstico adecuado y ayude al dueño y a su mascota a solucionar el problema. Siempre es mejor prevenir que curar, pero si ya existe el problema, mejor buscar ayuda al principio, ya que será más fácil de tratar y corregir.

Recuerda, hacer las cosas bien desde el principio os evitará a ti y a tu mascota muchos problemas en el futuro.

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.\
Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.

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