7 cosas que no sabes sobre los huesos

Nuestro equipo está formado por veterinarios, etólogos, y expertos en contenido sobre salud animal.

*El tema de dar o no huesos a tu mascota siempre es un poco polémico. Por eso hemos pedido a uno de los veterinarios que colaboran en Barkibu, Vincenzo de Ioanni, que nos dé su opinión al respecto. *

1. ¿De qué está hecho un hueso?

Si examinamos la composición de un hueso veremos que está *constituido por agua en un 45%, *y por una serie de células vivas sumergidas en una matriz mineral especial que tiene la siguiente composición:

También está constituido por una proteína llamada colágeno que es rica en los aminoácidos lisina y glicina entre otros.

Vemos pues que un hueso es un elemento vivo con sus minerales, aminoácidos y la carga enzimática y bacteriana que cualquier tejido vivo contiene.

2) Tipos de huesos que puedes suministrar a animales carnívoros

En general los podemos clasificar en huesos carnosos o huesos recreativos.

Los huesos carnosos son huesos que están constituidos por una proporción adecuada entre hueso y carne. Hay autores, como Ian Billinghurst, que aconsejan suministrar piezas con 2/3 de hueso y 1/3 de carne; mientras que otros, como Tom Lonsdale, aconsejan que la pieza contenga mitad de hueso y mitad de carne.

Yo personalmente intento adaptar la pieza al tamaño y estado fisiológico y anatómico del animal. Por ejemplo, para un cachorro o un perro de tamaño pequeño sugiero la ingesta de alitas o cuello de pollo. Si observamos la proporción entre carne y hueso de estas dos piezas, veremos cómo es aproximadamente de 50% de carne y 50% de hueso.También podemos suministrar muslitos de pollo a cachorros o perros de tamaño pequeño, y en este caso la pieza tiene 1/3 de hueso y 2/3 de carne.

Para un perro de tamaño grande, un buen ejemplo de hueso carnoso puede ser la carcasa de pollo, que tiene los músculos paravertebrales y los huesos blandos del esternón, así que hay una justa proporción entre carne y hueso.

No sólo hay huesos carnosos de pollo, sino también están la costilla y el pecho de ternera, el cerdo con su espinazo, el cuello de pavo, las chuletillas de cordero y cabrito, el lomo y los muslos del conejo, la codorniz entera... así como las chuletas de caballo o algunas piezas de carne de venado.

Cuando hablamos de hueso recreativo normalmente estamos hablando de huesos de tamaño grande que no se pueden ingerir, como por ejemplo el omoplato, vértebras, rodillas o cañas de vaca, así como las manitas de cerdo.

3. ¿Se pueden dar huesos a todos los tipos de perros y gatos?

En general todos los perros y gatos pueden comer huesos, pero debemos tener en cuenta varias cosas:

En perros geriátricos con una dentadura deficiente, con enfermedades periodontales, o en gatos con problemas bucales *como la estomatitis, quizás es mejor *no suministrar huesos.

Los perros braquicéfalos (que tienen un hocico y cráneo muy corto) también pueden tener muchas veces problemas con la ingesta de los huesos, y también debemos de prestar mucha atención en aquellos perros muy ansiosos que engullen y aspiran la comida. En estos casos podemos triturar los huesos o suministrar sólo huesos recreativos que por su tamaño no pueden ser ingeridos.

Si no damos huesos, podemos complemetar el calcio con polvo de cáscara de huevo, con harina de hueso de consumo humano o con algún compositum homeopático como calcárea fluórica, por ejemplo.

4. Beneficios que aportan los huesos a la salud de los animales

Conociendo la composición de los huesos, ya sabemos que con su ingesta le estamos aportando al animal calcio, fósforo y otros minerales importantes *para atender a su gasto metabólico diario. Además también le estaremos proporcionando *cantidades de colágeno y condroitin sulfato, nutrientes presentes en los complementos suministrados como protectores articulares.

Algunos compañeros veterinarios creen que lo único que el animal aprovecha del hueso son la carne, médula, ligamentos, y tendones adheridos a él, y que la proteína colágeno es muy poco digestible. Sin embargo, podemos observar a diario cómo en la heces de los perros que comen carnes con hueso casi no hay restos de ello, pudiendo deducir que aprovechan la mayor parte del hueso ingerido.

Todavía no hay estudios que determinen exactamente qué cantidad y cómo funciona la digestión de los huesos, al contrario del humano, que sabemos que aprovecharía solo el 1% del colágeno presente en los huesos. Pero lo que es cierto es el efecto beneficioso que el animal experimenta cuando los está masticando.

De hecho, mientras mastica, está atendiendo a una de las principales necesidades de la especie canina, que le ayuda a producir hormonas del placer y reducir el nivel de estrés, a parte de algunas enzimas que le ayudarán después en la digestión.

Otro de los efectos beneficiosos de masticar los huesos es que en la mayoría de los perros y gatos los dientes se mantendrán libres de sarro, lo cual proporcionará un estado más saludable al animal, ya que las bacterias del sarro viajan al torrente sanguíneo y son causa de muchas enfermedades en el perro y gato.

5. ¿Y los contras?

Con respecto a los factores negativos del uso de los huesos en las dietas caninas y felinas, casi siempre hablamos de un incorrecto uso en su suministración.

Podemos observar unas heces demasiado duras y de textura arenosa, o en el peor de los casos estreñimiento si suministramos huesos carnosos con muy poca carne, o si le dejamos demasiado tiempo un hueso recreacional a un perro que todavía no esta acostumbrado a ello.

También podemos observar episodios de diarrea o algún vomito ocasional, así como heces pastosas y blandas recubiertas de mucosidad en la transición entre una dieta artificial y una natural.

Otro aspecto a tener en cuenta si estas alimentando a varios animales a la vez, es la necesidad de que cada uno tenga su propio espacio para roer tranquilamente su hueso. Así evitaremos posibles incidentes entre ellos.

Y finalmente, el aspecto que genera más miedos en el cuidador que está indeciso de suministrar huesos: el** posible atragantamiento, obstrucción o perforación intestinal **que la ingesta de los huesos pueda provocar.

Generalmente lo podremos evitar tomando alguna precaución:

  • Que el hueso sea suministrado siempre crudo.

  • Tener en cuenta la fisiología, tamaño y anatomía del animal.

  • Y lo más importante: durante las primeras veces, *suministrarlos bajo la vigilancia del cuidador *que podría intervenir en caso de necesidad.

6. ¿Es peligroso dar huesos a los perros y gatos?

En principio te diría que no, puesto que llevo bastantes años suministrando huesos a los animales que estoy cuidando, y recomendando a mis pacientes los huesos en la dieta. En todo este tiempo, sólo he visto un caso de atragantamiento en una perrita braquicéfala (tipo bulldog), que por norma general son perros que pueden presentar alguna dificultad para ingerir cualquier tipo de comida. Este es el punto, existe el riesgo de atragantamiento ingiriendo una bolita de pienso también.

Cuando hablamos del miedo generalizado que existe con respecto a la perforación o la obstrucción de los intestinos, hay que comentar que quizás exista este riesgo en casos de suministrar huesos cocinados (éstos pierden agua y se vuelven más duros y cortantes) a animales cuya alimentación siempre se ha basado en el pienso, sin carga vital enzimática ni bacteriana, lo que contribuye a entorpecer y hacer difícil la digestión en caso de la ingesta de cualquier alimento vivo.

También estaremos atentos a dar huesos de acuerdo al tamaño del animal, así que *evitaremos por ejemplo dar una alita de pollo a un Mastín, *puesto que se la podría tragar entera y sin masticar, con la posibilidad de atragantarse.

7. ¿Por dónde empezar?

Antes que nada hay que tener en cuenta de qué animal se trata.

Normalmente con animales jóvenes y sanos no tendremos ninguna dificultad en empezar a dar huesos. A cachorros y gatitos de 6/8 semanas ya podemos dar huesos pequeños triturados en su primera dieta de alimentos sólidos, así como dejarles roer algún hueso grande, siempre ajustando el tamaño del hueso al tamaño del animal, tal y como hemos descrito antes (¡una alita de pollo no es el hueso adecuado para un Mastín!).

Si tenemos un perro o gato que siempre ha sido alimentado con pienso, entonces haremos el cambio a la comida natural poco a poco, primero alimentando sólo con carnes sin hueso y algún vegetal, cereal o legumbre durante algún tiempo, y después empezaremos poco a poco a introducir los huesos.

Si hablamos de un animal con una salud precaria, primero daremos carnes ligeramente cocinadas, alguna verdura y cereal. Cuando su sistema digestivo ya se haya acostumbrado al cambio (observando los eventuales episodios de vómitos y diarrea así como la calidad de las heces), pasaremos a darles carnes cada vez más crudas, y solo después introduciremos los huesos en su dieta.

Vincenzo De Ioanni es licenciado en Medicina Veterinaria por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, especializado en terapias naturales y homeopatía. Es también el co-fundador del grupo "Nutrición natural en pequeños animales", y responsable de la Clínica Equilibrio, en Las Palmas de Gran Canaria.