Señales de estrés en perros y por qué debes conocerlas

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El lenguaje corporal canino constituye toda una serie de posturas y señales visuales que nos ayudan a identificar el estado emocional en que se encuentra nuestro compañero.

Hace unos años, una educadora noruega llamada Turid Rugaas, puso de moda las llamadas señales de calma. Éstas también son conocidas, con más acierto, como señales de estrés, y que ya mencionamos cuando hablábamos de la comunicación canina.

Perro con estrés

Las señales de estrés son conductas que nuestra mascota realiza cuando se encuentra en situaciones que le resultan tensas o amenazantes.** Su objetivo es conseguir reducir la tensión de esas situaciones, por lo que resulta fundamental que el individuo al que van dirigidas sea capaz de comprenderlas y actuar en consecuencia**. Los perros usan estas señales tanto para comunicarse con sus congéneres como para hacerlo con el ser humano.

Aunque existe un gran número de estas señales, en este artículo veremos las más habituales. Es importante entender que no todos los perros usan todas las señales existentes. Unos utilizan algunas y otros emplean señales diferentes, pero todas ellas tienen el mismo objetivo.

1. Desviar la mirada

Es una de las más utilizadas por nuestros perros. De la misma forma que a nosotros no nos gusta que nos miren fijamente, tampoco los perros suelen usar la mirada fija para comunicarse con otros. A muchos les resulta algo amenazante. Dependiendo de su temperamento y su sensibilidad, algunos adoptan posturas clásicas de sumisión, que indican un claro estado emocional de miedo, mientras que otros optan por reaccionar de forma agresiva ante una posible amenaza. Es por ello que muchos perros, ante situaciones tensas, tienden a desviar la mirada hacia otra parte. Por ejemplo, cuando dos perros se encuentran en el parque, uno de ellos puede girar la cabeza y desviar la mirada del otro para liberar tensión en el encuentro.

2. Girar la cabeza

Como en el caso anterior, algunos perros giran la cabeza cuando se encuentran con un congénere o con una persona para reducir la intensidad del contacto.

3. Darse la vuelta

Sería similar a la anterior, pero en este caso el perro se gira por completo, dando la espalda al otro individuo.

4. Olfatear el suelo

Es otra de las señales más habituales. Con el olfateo se libera tensión y el otro individuo entiende que debe aproximarse más despacio y de forma menos amenazante. Si te fijas en tu perro, cuando hace esto no desconecta por completo del otro individuo, sino que lo estará observando de reojo.

5. Hacer una curva

¿Alguna vez te has sentido amenazado cuando ibas andando por la calle y un desconocido se te acercaba de forma directa? A los perros les ocurre lo mismo. Aproximarse a otro individuo de forma directa puede ser motivo de conflicto.Es por eso que muchos perros se acercan a otros (y también a las personas) realizando una ligera curva, como una semicircunferencia, de forma que el acercamiento es menos amenazante.

6. Bostezar

Aunque resulte algo extraño, bostezar es una forma de liberar tensión. Algunos perros usan esta acción después de haber experimentado una situación desagradable o cuando interactúan con otros individuos. A las personas también nos ocurre lo mismo cuando estamos incómodos o acabamos de experimentar una situación tensa.

7. Lamerse

Una acción tan cotidiana en los perros como el lamido puede significar una señal de estrés. Se trata de lamidos rápidos y continuos, intercalados con momentos de pausa.

8. Aproximación lenta

Cuando dos perros se encuentran, o bien cuando interactúan con una persona, pueden quedarse quietos en un principio para luego ir aproximándose poco a poco. Esa aproximación a poca velocidad puede ser una señal de estrés, que nuestro can realiza para evitar conflictos y malentendidos con el otro individuo. Es una forma cuidadosa y respetuosa de acercarse al otro.

Debes observar y conocer a tu mascota para identificar cuáles son las señales que más utiliza. Las que acabamos de comentar son solo un pequeño ejemplo de las muchas que hay.

Esto es importante porque nos permitirá, por un lado,** ayudarle a gestionar situaciones difíciles para él** en su relación con otros perros y con desconocidos y, por otro, a relacionarnos mejor con él, mejorando así nuestro vínculo.

Veamos un ejemplo muy clásico de esto último que puede llevar a confusión si no conocemos las señales de estrés y su significado:

Estamos en el parque con nuestro perro y es hora de irnos. Él está entretenido olfateando algo a distancia o jugando con otros perros y empezamos a llamarle, pero no viene. Decidimos gritarle un poco más, y empieza a acercarse lentamente, con lo que nosotros nos empezamos a enfadar y gritamos aún más, endureciendo el tono de voz. Lejos de venir corriendo, nuestro amigo empieza a mirar hacia los lados o a olfatear el suelo, avanza lentamente y se detiene, así una y otra vez. Pensando que nos está tomando el pelo, vamos corriendo hacia él mientras le gritamos a viva voz y le atamos la correa. Seguramente a estas alturas el pobre esté petrificado en el suelo, muerto de miedo.

Si hubiéramos conocido y sabido identificar las señales de estrés, nos hubiéramos dado cuenta de que nuestro perro, con sus aproximaciones lentas, sus olfateos y giradas de cabeza estaba tratando de decirnos que nos relajáramos ya que la interacción estaba resultando demasiado tensa para él. En lugar de eso, hemos seguido gritándole e increpándole y hemos conseguido que se sienta atemorizado e inseguro.

Tan importante como conocer las señales, es entender el contexto en el que ocurren para diferenciar si efectivamente se trata de señales de estrés o no.

Por ejemplo, si el perro bosteza porque está descansando o se dispone a dormir, no se tratará de una señal de estrés. Lo mismo ocurre si nuestro amigo comienza a relamerse mientras observa un plato de comida que hemos dejado en la mesa o en el banco de la cocina. Siguiendo con el ejemplo de antes, si nuestro perro no tiene una obediencia bien aprendida en cuanto a la llamada, no deberá extrañarnos que a la hora de irnos no acuda a nuestra llamada.

Así pues, tanto para los profesionales del comportamiento como para los propietarios es fundamental conocer, identificar y saber interpretar el lenguaje corporal de nuestros compañeros caninos. Si sabemos "leer" bien a nuestro amigo en un contexto determinado, le comprenderemos mejor. Dedica un tiempo a lo largo del día a observar cómo se relaciona tu mascota con otros congéneres y contigo, y pronto empezarás a darte cuenta de las señales que emplea en su comunicación.

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.\
Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.