Mi perro no quiere andar con correa cuando sale a la calle, ¿por qué?

Una de las cosas que más nos frustra a los propietarios es que nuestro perro no quiera pasear cuando le ponemos la correa. El paseo debería ser la actividad más importante y entretenida tanto para nuestro perro como para nosotros, pero si no quiere andar con correa se convierte en todo lo contrario, ya que más que disfrutar del paseo iniciamos una “pelea” continua para que avance y se anime a pasear.

Si nos ocurre esto, debemos pararnos un momento a pensar por qué nuestro perro no quiere andar cuando lleva la correa, y tratar de buscar la mejor solución para animarle a hacerlo y acostumbrarlo a pasear con la correa sin que sienta temor ni nervios. Recuerda que puedes hacerle todas tus preguntas a nuestros etólogos online.

Las principales causas por las que nuestro perro no quiere andar con correa cuando paseamos son las siguientes:

Mi perro no quiere andar cuando sale a la calle

Si no están habituados a pasear con correa, es normal que se sientan inseguros e incluso temerosos al pasear con este elemento desconocido. En ocasiones, el problema no es tanto la correa, sino el collar o el arnés, ya que sientes sobre su cuerpo elementos desconocidos para ellos; muchos perros, al sentir estos elementos sobre su cuerpo, se pueden llegar a bloquear y quedarse inmóviles.

Mi perro se sienta y no quiere caminar, ¿qué hago?

  • Experiencias negativas asociadas a la correa. A diferencia del caso anterior, nuestro perro dejará de pasear bien con la correa a no querer andar cuando la nota puesta. Esto se debe a una asociación negativa que realizan con este elemento, y a menudo con el collar o el arnés al que va unida.

Por ejemplo, si nuestro manejo de la correa es muy brusco y le damos continuos tirones secos, no solo estamos generando tensión al perro, sino que incluso le generamos molestias y dolor (especialmente en la región del cuello si usamos collar y en la región de la espalda si usamos arnés). Nuestro compi aprenderá tras varias repeticiones que llevar la correa atada supone malestar para él y, en un intento de evitarlo, preferirá quedarse quieto y no avanzar en lugar de seguir caminando y arriesgarse a que le sigamos dando tirones.

  • Experiencias negativas asociadas al paseo. En este caso, el problema es más global que si la asociación negativa se ha hecho con la correa únicamente. Si durante alguno de sus paseos nuestro perro ha vivido alguna experiencia muy negativa para él, puede desarrollar un problema de miedo a elementos del entorno (ruidos, perros, personas,…), de forma que al salir de paseo no quiera andar. En estos casos, generalmente nuestro perro no querrá ir de paseo independientemente de si lo llevamos con la correa o no, puesto que el miedo y la inseguridad no tiene que ver con la correa en sí, sino con el entorno.

Mi perro no quiere andar y tiembla

Ahora que conocemos las posibles causas por las que nuestro perro no quiere andar con la correa, ya podemos plantear unas pautas apropiadas de tratamiento para conseguir que el paseo con correa no sea una odisea.

Si tenemos un cachorro, es importante empezar a habituarle desde el principio al collar o arnés y a la correa. Podemos empezar poniéndoselos durante breves periodos de tiempo por casa, para que se habitúe al contacto con estos elementos del paseo. Si se muestra inseguro, podemos ir premiándole mientras lleva puesto el collar o arnés, y cuando estamos caminando con la correa puesta para que lo vaya positivizando.

Si nuestro perro, por falta de habituación o por experiencias traumáticas ya manifiesta un claro problema con la correa, debemos procurar dos cosas: por un lado hacerle una habituación a ella de forma progresiva y positiva, como en el caso de los cachorros; y por otro lado, debemos empezar con paseos breves con la correa puesta y, al ser posible, en lugares tranquilos sin demasiados estímulos.

Qué hacer con un perro que no quiere salir a pasear

Algo esencial en estos casos es aprender a tener un manejo amable y suave con la correa. De lo contrario, la correa será siempre un elemento negativo para nuestro perro y será difícil que se acostumbre a caminar tranquilo con ella puesta.

Para ello hay algunas recomendaciones básicas que deberemos cumplir siempre: evitar darle tirones secos y bruscos que le puedan molestar y hacerle daño, usar una correa larga (de 1,5-2 metros como mínimo) para que tenga mayor libertad de movimientos y no se sienta demasiado tenso por no tener suficiente espacio, premiarle por cada avance positivo que tenga cuando vamos de paseo y lleva la correa puesta.

Si el problema de nuestro compi se debe a experiencias negativas con el entorno (miedos o fobias) o pese a adoptar buenas pautas de manejo no logras avances, puedes consultar a un buen educador canino para que os ayude a ti y a tu compañero a que los paseos con correa se conviertan en algo normalizado y positivo para ambos.

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.
Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.