¿Por qué mi gato me muerde cuando lo acaricio y no me suelta?

Por qué muerden los gatos a sus amos es una pregunta habitual que le soléis hacer a nuestros etólogos online. No siempre es fácil determinar por qué lo hacen, motivo por el que os animamos a solicitar una consulta personalizada explicándonos en detalle el comportamiento de vuestro peludo en concreto. De esa manera podremos determinar con mayor acierto el motivo de su conducta.

Lo que vamos a hacer en este artículo es reunir las causas más comunes por las que un gato puede moderte fuerte, incluso sin soltarte, tanto las piernas, las manos e incluso la nariz en algunos casos. Puede que os veáis identificados en las situaciones que trataremos a continuación, pero insistimos en que os pongáis en contacto con nuestros expertos en comportamiento por la complejidad de la personalidad de los gatos.

Mi gato me muerde fuerte, ¿lo hace porque me odia?

Antes de empezar queremos dejar claro que lo normal no es que tu gato te ataque o te muerda porque te odie, no tiene nada que ver. Los maullidos, los ronroneos, los arañazos o los mordiscos son su forma de expresarse. Como sus cuidadores, lo que hemos de hacer es enseñarle a ser sociable y a comportarse debidamente, lo que quiere decir que aprenda a no morderte.

Este comportamiento suele aprenderse cuando son cachorros. Cuando son pequeñitos es un placer jugar con ellos con nuestras propias manos o con las piernas, acercándoselas y apartándoselas para ver cómo reaccionan. Los gatos despiertan así su instinto de cazador y lanzan sus zarpas contra nuestros dedos. El problema es que lo que para nosotros es un juego para él es algo más, es una expresión de su naturaleza.

Mi gato me muerde las piernas, ¿cómo hago para que pare?

Si los mordiscos se deben a esto, recuerda que no es correcto que lo regañes porque no lo hace a mal. Tú le has enseñado a expresarse así y ahora quieres que deje de hacerlo, pues ya es adulto y sus dientes te lastiman, pero la culpa de que tenga este comportamiento no es enteramente de él. Lo mejor que puedes hacer es comprarle juguetes que impliquen interacciones con ellos y no con tu cuerpo.

A medida que vaya haciéndote caso y opte por morderlos a ellos y no a ti, vuelve a acariciarlo y a premiarlo con algo rico que le guste. Si está obeso, no le des chucherías calóricas, opta por productos de alimentación natural bajos en grasas. Por supuesto, no sigas jugando a él echándole las manos encima para que reaccione, solo para expresarle tu cariño o comprobar que su pelaje o su piel están sanos.

Mi gato me muerde cuando duermo

Si te ataca cuando estás dormido, lo más habitual es que tenga energía extra que sacarse de encima y llame tu atención para lograrlo. Para que esto no suceda te recomendamos que sigas el consejo que te hemos dado en párrafos anteriores: que juegues con él y que tengas elementos que pueda trepar de manera controlada.

Con eso y unos cuantos ejercicios de escondite o de atrapar, estará tan cansado cuando llegue la noche que no querrá molestarte. Si pese a hacer esto te sigue dando la lata, no dudes en ponerte en contacto con nuestros etólogos online, pues necesitarás una consulta personalizada para el caso concreto de tu peludo.

Mi gato me muerde fuerte y no me suelta

Además de por hacerlo como parte de un juego o por salir a la luz sus instintos de depredador, también puede arañarte o morderte para expresarte que no le gusta el afecto que le estás profesando de esa manera en concreto. Es un error clasificar a los felinos diciendo que todos tienen la misma personalidad, porque no es así. Cada uno tiene sensibilidades distintas, le gustan más o menos los mimos, las caricias o necesitan más independencia.

Hay que entender que, aunque los gatos sean muy monos, no son juguetes de peluche. Es decir, no están ahí para que los manosees y los abraces, sino para ser ellos mismos. En ocasiones, tu colega buscará tu compañía, pero no siempre y no puedes forzar esto. Si te bufa cuando lo acaricias, quiere decir que ya se ha cansado de la sesión de abrazos o que le has tocado algo que le duele.

Déjalo a su aire en el acto, quédate quieto y espera que él entienda que tiene la situación bajo control. A continuación, intenta examinar la zona donde presionabas por si se ha dado algún golpe. En caso afirmativo, visita a tu veterinario, si no, apúntate que no le gusta que le toques ahí.

Como te decimos, cada gato es un mundo aparte. Si estos consejos se te quedan cortos y quieres saber por qué tu peludo hace lo que hace, pues todo lo que te hemos contado aquí no te ha servido, haznos tu consulta sin compromiso. Nuestro expertos en comportamiento felino te responderán sin compromiso.

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