¿Qué hacer si mi perro me gruñe cuando le riño?

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Los gruñidos en los perros son absolutamente normales. Sabemos que pueden llegar a asustarte por creer que siempre van acompañados de un mordisco o de una situación violenta, pero no siempre es así. Tienes que tomarte los gruñidos de un perro como el sollozo de un bebé; como uno de sus llantos o de reacciones. Los gruñidos y ladridos de un perrete no son más que una reacción normal y emocional a un estímulo.

Lo que tienes que hacer es saber reconocer qué le está provocando este comportamiento y atajarlo en caso de que sea necesario y en el momento oportuno. Cuando te gruña haz lo siguiente: mantén la calma, analiza su entorno y a él mismo para comprender el motivo de su protesta. Apártate poco a poco o elimina la causa de su gruñido, después busca una solución. Con respecto a esto último, te vamos a dar una serie de consejos, pero lo mejor es que te pongas en contacto con nuestros etólogos online.

¿Por qué mi perro gruñe cuando lo abrazo?

Lo primero es comprender los diversos motivos por los que un perro puede gruñir. Uno de los más comunes es el de tocarlos cómo no se debe y dónde no se debe. Muchos cuidadores tienden a tratar a sus perretes como si fuerán niños humanos, y no lo son, son animales y no entienden nuestros comportamientos sociales. Algunos peludos se dejan abrazar, besar, sujetar y coger, pero otros no. Algunos perretes no entienden que esto es una muestra de afecto y se enfadan mucho.

Si tu colega siempre se ha dejado abrazar y de repente protesta cuando lo haces, puede ser síntoma de varias cosas. Un cambio de comportamiento puede ir asociado a una enfermedad. Lo más posible es que se haya dado un golpe contra algo o que le duela alguna parte de su cuerpo. Si está incómodo, bufa o gruñe, lo que tienes que hacer es cesar absolutamente la actividad. Su gruñido quiere decir que no le está gustando lo que sucede a su alrededor, por lo que no insistas.

Una vez lo dejes en el suelo, intenta analizar la situación en sí: ¿le has apretado en alguna zona en concreto y ha reaccionado? ¿Has intentando incorporar alguna nueva costumbre y no ha funcionado? No insistas, analiza la problemática de la situación y toma medidas. Otro caso típico es el de querer ponerle ropa de perretes cuando no la necesitan.

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¿Por qué mi perro gruñe cuando lo acaricio?

Esta es otra pregunta típica. La situación es la siguiente: nunca lo ha hecho antes, pero esta vez se ha puesto a gruñir al acariciarlo, ¿qué ocurre? La respuesta en este caso es similar a la anterior: lo más posible es que le duela algo. Si protesta cuando le rozas el abdomen puede ser porque tenga una gastritis, parásitos o incluso algo peor: una torsión gástrica si lo notas duro, no come y está de mal humor.

También puede tener alguna heridita en otra parte del cuerpo o sentirse incómodo. Piensa en ti mismo: no siempre te gusta que te den caricias. A veces estás nervioso, frustrado o quieres estar solo. Tienes que darte cuenta de que los perros son seres emocionales y complejos, por lo que puede que en este momento no quiera ser mimado; de nuevo, tienes que mantener la calma, analizar la situación y tomar medidas.

Lo mejor para esta situación es que dediques unos minutos todos los días a acariciar todas las partes de su cuerpo. Esto te servirá para descubrir sequedades de la piel, bultos o cambios, estrechará vuestro vínculo, le ayudará a acostumbrarse a ti y te facilitará determinar si le duele algo. Ten también en cuenta que si estamos hablando de un perro adoptado, ha podido pasarlo muy mal en su antiguo hogar, asociando los mimos a situaciones violentas. Dale tiempo y espacio.

¿Por qué mi perro gruñe cuando como?

Además de por dolor, molestias e incomodidades, los perretes también pueden ladrar o protestar por querer marcar su territorio o para indicar propiedad. Si ladran cuando están comiendo, están con un juguete o descansando, puede que te estén indicando: ‘esto es mío, déjame en paz’. Y eso es lo que tenemos que hacer. Por eso siempre se recomienda habilitar un espacio solo para él.

Estos son solo algunos de los casos más típicos de por qué un perro puede gruñirte. Lo que te recomendamos siempre es lo mismo: paciencia, dejar espacio, analizar la situación y contactar con nuestro etólogo si lo necesitas. En caso de que haya mordisco, ni lo dudes y consulta con un profesional en comportamiento canino en tu ciudad.