Soy dependiente de mi perro o gato - Cómo trabajar el desapego

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¿Te sientes dependiente de tu perro? ¿Cuando sales por la puerta de casa para ir al trabajo se te hacen insoportables las horas que faltan hasta que llega el momento de regresar y verlo? ¿Crees que le están ocurriendo calamidades cuando no estás a su lado y te sientes solo e indefenso sin él cerca?

Las relaciones tóxicas no solo se producen entre humanos, también con objetos y con los queridos animales con los que compartimos nuestro tiempo y nuestra felicidad. La dependencia no dista mucho de los celos, de la desconfianza y del miedo. Produce reacciones adversas en nuestro organismo porque nos provoca ansiedad. Por ello, hay que trabajar el desapego y aprender a ser independientes.

Desventajas de tener una relación de dependencia con mi perro

La relación con tu perro tiene que ser sana y estar basada en una relación de iguales, de respeto mutuo, educada y teniendo muy claro cuál es el papel de cada uno en ella. Los perros no son bebés, no son amigos humanos ni niños pequeños. Son animales que necesitan sentir que alguien está por encima de ellos, pues eso les da protección y seguridad.

Un perro tiene que obedecer y atender a sus instintos, tiene que poder correr, caerse, brincar, perseguir objetos, relacionarse con sus congéneres, expresarse y ser feliz a su manera. Tiene que saber dónde puede dormir y tumbarse y dónde no, dónde puede dormir y comer y en qué sitios le está prohibido.

Somos conscientes de que es posible que te cueste ponerle normas y ser estricto con ellas, pero a medio y a largo plazo funcionan, porque con ellas le estás explicando cómo funciona el mundo en el que vive, y dentro de esas reglas él podrá desenvolverse a sus anchas.

No marcar normas claras de convivencia es el comienzo de la dependencia

Si en su lugar le dejamos hacer de todo y lo tratamos como a un niño pequeño consentido, dependiendo de él, queriendo estar siempre pegados a él, dejándole comer siempre a nuestro lado, dormir con nosotros y sin darle un espacio propio, comenzarán los problemas.

  • Problemas de relación: los perros necesitan normas y libertad para aprender a relacionarse correctamente con los humanos y con otros perros. La extrema dependencia no les ayudará a conseguirlo, por lo que se llevarán reproches tanto de otros cuidadores como de otros perros. Esto genera frustración y ansiedad en el animal y también en ti mismo.
  • Problemas a la hora de comer: la comida de un perro es un momento sagrado que requiere un tiempo concreto. Tienes que medir bien lo que come y cómo lo come, el tiempo que descansa tras cada comida, etc. Un exceso de afecto suele derivar en una mala nutrición cargada de excesos que lo llevan a la obesidad.
  • Falta de ejercicio y actividad: la dependencia nos lleva a ir con el perro en brazos o en carritos, abrigarlo demasiado y mimarlo en exceso. Un perro poco ejercitado engordará antes, será más propenso a padecer ansiedad y a ser infeliz, así como a tener problemas musculares y de articulaciones antes de tiempo.

Problemas para el humano por la dependencia con un perro o gato

Los problemas no son solo para el perro o gato, también para su cuidador. Muchos psicólogos se han encontrado con casos de personas que tras una separación dolorosa con una pareja, la muerte de un familiar, la pérdida de un trabajo, etc, han decidido refugiarse en un animal.

Es cierto que el contacto con perros consigue calmar la ansiedad. Hay algo muy relajante y balsámico en su compañía. Nos necesitan y eso reconforta. Acariciar su pelaje ayuda y también salir a pasear con ellos. Sin embargo, estos nuevos cuidadores que acuden a un perro o a un gato por culpa de una carencia afectiva se olvidan de atender sus necesidades, de tener una relación de iguales en la que los deseos de ambas partes importan.

La dependencia excesiva con un perro o gato nos aisla de los demás porque nos convencemos que su amor es mejor que el de las personas, que él no nos traicionará y es fiel. Pero esa soledad, que al principio es placentera, acaba por destrozarnos. Porque un perro no es una medicina, es un amigo al que cuidar y del que disfrutar.

Cómo trabajar el desapego para dejar de ser dependiente de tu perro

  • Pon normas: poco a poco y usando el refuerzo positivo y sin enfadarte, establece reglas de convivencia
  • Relaciónate con otros cuidadores: convive con otras personas y habla de cómo te sientes para avanzar
  • Elige juguetes adecuados para él: cuando se quede solo, tiene que aprender a jugar él y a descargar energías disfrutando en soledad. Eso también te tranquilizará a ti porque dejará de destrozarte la casa
  • Consulta con un psicólogo: si lo necesitas, busca ayuda profesional. Los casos de depencia y celos tienen que atajarse de raíz.

Esperamos que estos consejos te hayan ayudado a tener una mejor relación con tu perro.