La humanización de los perros

Hace unas décadas el rol del perro se limitaba fundamentalmente al de ser un animal de trabajo (cuidar y pastorear rebaños, ahuyentar intrusos,…); pero en la actualidad este rol ha cambiado radicalmente, y hoy en día los perros son fundamentalmente nuestros compañeros, un miembro más de la familia.

Esto, sin duda, ha supuesto enormes beneficios tanto para ellos como para nosotros, pero como suele ocurrir con casi todo, también ha tenido algunas consecuencias negativas. Una de ellas ha sido la humanización, es decir, ser tratados por nosotros como si fueran personas. Lamentablemente esto va en contra de su naturaleza y ha generado una serie de conductas, cada vez más frecuentes, que rompen la armonía y la paz de nuestra convivencia conjunta. A continuación, veremos algunos ejemplos de la humanización de los perros y sus consecuencias:

Sobreprotección

No es infrecuente ver cómo se coge en brazos a un perro pequeño cuando el propietario se cruza con un perro de mayor tamaño. A la larga, esto puede hacer que el perro asocie la presencia de ese tipo de congénere como una amenaza, apareciendo problemas de reactividad o miedo. Aunque la intención es proteger al perro de menor tamaño, a la vez se le está privando de una socialización y un contacto social con un miembro de su misma especie. Siempre y cuando ninguno de los perros tengan problemas, es bueno que se relacionen, ya que así el perro socializa con otros congéneres de distinto tamaño.

Lo mismo ocurre con quienes sacan al perro de paseo en brazos o en un carrito similar al de los bebés (parece mentira, pero existen y en algunos lugares se pusieron de moda). El paseo es el momento más esperado para la mayoría de perros, que les permite explorar, hacer ejercicio y relacionarse con perros, personas y con los estímulos de su entorno; yendo al brazo o en un carrito, son incapaces de realizar todo ello.

Sobreconcesión

Hoy en día, hay muchos propietarios que no ponen límites a sus compis caninos. Les conceden todo cuanto quieren, y cuando ellos quieren. Es lo que llamamos “mimar” al perro. Esto puede acabar teniendo consecuencias negativas para todos, ya que estos perros no aprenden a gestionar situaciones en las que no consiguen lo que esperan y, cuando esto ocurre, se frustran y pueden mostrar conductas como agresividad por frustración o por protección de recursos (que es uno de los problemas de conducta del perro más comunes en la actualidad dirigidos hacia la familia). No se trata de privarles de todo, sino de ser consistentes y de tener claro lo que podrán o no hacer y cumplirlo siempre.

Sobreatenciones

Es otra de las consecuencias más habituales de la humanización, y está relacionada con las dos anteriores. Muchas veces tendemos a colmar de atenciones continuas y exageradas a nuestros perros, generando cierta dependencia hacia ambos lados. En ocasiones, estos perros son incapaces de estar bien en ausencia de su familia, desarrollando trastornos relacionados con la separación (que son el segundo problema de conducta más habitual en perros). Un perro debe recibir atenciones, ya que es un animal social y un miembro más de la familia. Pero las atenciones deben ser adecuadas y justas, para no interferir en su capacidad de ser independientes y para no generar una dependencia total de nosotros.

Sobrealimentación

A veces confundimos el cariño y cuidado de nuestros compis con el hecho de darles de comer cuanto quieran. Esto es un error, especialmente en perros “que no tienen fondo”, ya que da lugar a problemas de salud como la obesidad y a conductas molestas como es que el perro esté continuamente demandándonos comida. Además, ten en cuenta que no todos los alimentos que comemos son saludables para ellos. Algunos alimentos pueden provocar malestar gastrointestinal y otros como la cebolla, el chocolate, el ajo, los huesos de algunas frutas, etc en grandes cantidades pueden ser tóxicos.

Como ves, son muchas las formas de humanizar a nuestros compis caninos, y todas ellas pueden conllevar ciertas conductas que con el tiempo se podrán convertir en un problema de convivencia con el perro. Y, lo más importante, generan niveles de estrés y ansiedad muy altos en el animal, al no poder manifestar conductas naturales en la especie.

No se trata de aislar, ignorar o no mostrar cariño, cuidados y respeto a nuestros peludos; al contrario, los perros son miembros de la familia, y hay que quererlos y respetarlos. Pero ese respeto y cariño implica conocer cuáles son sus necesidades, sus conductas naturales y, en definitiva, conocer qué es un perro. Sabiendo esto, podremos cubrir sus necesidades de forma óptima y respetar sus conductas y “maneras de ser”. Tratando a nuestros perros como si fueran personas, seguramente les haremos un flaco favor y estaremos contribuyendo a deteriorar nuestra convivencia conjunta.

Adetcan

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.\

Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.