Mi perro se escapa cuando me voy, ¿qué puedo hacer?

¿Tu perro se escapa de tu finca a menudo? ¿Si le sueltas la correa se marcha y no obedece? Solucionar los problemas de los perros escapistas no es sencillo, teniendo que recurrir en muchos casos a un etólogo especialista para ayudarnos con el problema. Los motivos por los que tu perro huye a la menor ocasión suelen atender a sus deseos primarios de caza, exploración y reproducción.

Puede que tu perro tenga una carta de tetosterona superior a la de otros de su especie, lo que hace que su instinto sexual sea mayor y le lleve a huir de tu casa en busca de una compañera. Si esto es lo que le sucede a tu perro y quieres evitar que siga huyendo de tu hogar podrías consultar a tu veterinario la opción de castrarlo.

Si los motivos por los que huye son reproductivos la solución es quirúrgica, pero ¿y si se va de tu lado para cazar o explorar? En este caso tendrás que reeducarle y cambiar tu actitud hacia él para que deje de hacerlo. En líneas generales, tienes que lograr que tu perro se sienta más querido en tu casa, que comprenda que es parte de tu familia para que no desee escapar. Decirlo es fácil, hacerlo no tanto.

Si tu perro se marcha a menudo de tu finca dale más cariño, no le castigues y opta por el refuerzo positivo

Para que no atienda a sus instintos animales y sí a su familia tienes que dejar de regañarle. Cambia tus reprimendas y reproches cuando hace algo malo por la técnica del refuerzo positivo. Este consejo no se aplica solo a las palabras que usas para pedirle que no vuelva a hacer algo, también a tu tono y actitud. Tu perro no es un animal, es un amigo que te conoce. Si estás enfadado se lo transmitirás a él y sentirá rechazo.

Cuando quieras llamarlo para ponerle la correa, el bozal, o poner fin a vuestros juegos no lo hagas por su nombre, sé directo usando golpes de voz y verbos con pocas sílabas. Si os vais de paseo no pongas fin a la caminata de golpe, dale caricias y mimos, baja poco a poco el ritmo y finalmente llévalo a casa. Usa su nombre solo para decirle cosas buenas e iniciar actividades que le gusten.

Tu perro tiene que relacionar el nombre que tú le has puesto con cosas felices

Aunque tu perro viva en tu jardín, no estaría de más que comparta momentos de calidad contigo y los tuyos dentro de casa. Si recibe mimos en esas horas a las que sueles mandarlo a su caseta y comprende que le quieres, dejará de marcharse con tanta frecuencia hasta no hacerlo más.

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A todo esto, súmale la inversión de más horas caminando y corriendo con él, para que esa energía que gastaría habitualmente de caza o explorando la derroche contigo. Como ves, la clave es cambiar sus hábitos, apelar a su lado más doméstico y lograr que se sienta querido, dejando de lado poco a poco su parte salvaje.

De todos modos, siempre habrá razas que sean más proclives a escaparse que otras. Recuerda que es importante consultar este tema antes de adoptar a un perro en un refugio, porque si no puedes hacer deporte a tu lado y lo necesita lo pasará mal.