Estrés, el gran enemigo de los gatos

Nuestro equipo está formado por veterinarios, etólogos, y expertos en contenido sobre salud animal.

Como muchos sabéis, los gatos son animales especialmente sensibles al estrés. Antes de meternos de lleno en este tema es necesario aclarar algo muy importante: el estrés en sí no es malo, sino que es una respuesta del organismo para hacer frente a una situación nueva para el animal. Por lo tanto, a determinados niveles, resulta beneficioso y absolutamente necesario para su supervivencia.

El problema surge cuando el nivel de estrés es excesivamente alto, o bien se mantiene durante mucho tiempo. En estos casos, el organismo sufre una serie de cambios que llevan a una especie de agotamiento general, y esto es lo que hace que el animal enferme e incluso pueda llegar a morir.

Sin embargo, antes de llegar a este punto, el estrés puede ser el responsable de numerosos trastornos del comportamiento: agresividad, conductas repetitivas, falta de apetito, ansiedad por separación...

Consejos para reducir el estrés

Leishmania en perros: ¿Qué es y cuáles son los síntomas?

La leishmania o leishmaniosis es una enfermedad muy agresiva que afecta especialmente a los perros, pero que también puede darse en gatos e incluso en humanos. Es una enfermedad transmitida por un mosquito (Plhebotomus o flebotomo) y provocada por un parásito microscópico (Leishmania spp). Su diagnóstico es tremendamente complicado.

Como comentábamos antes, los gatos son especialmente sensibles al estrés, ya que cualquier mínimo cambio en su entorno puede producir niveles elevados de estrés que tengan consecuencias negativas tanto en la salud como en el comportamiento de nuestro felino. Desde un cambio de dieta, a la llegada de una nueva persona u otra mascota al hogar. Es importante prevenirlo en la medida que nos sea posible, y en este artículo os daremos algunas claves importantes para conseguirlo.

¿Sabías que existe una forma muy sencilla de reducirlo y es apta para todos los bolsillos? Hace unos años, unos investigadores de la Universidad de Utrecht descubrieron que los gatos que juegan con cajas de cartón tienen una menor tendencia a padecer estrés.

Garantizar una buena socialización del gatito

Especialmente cuando tienen entre 7 y 9 semanas, debemos habituar al gatito a todo tipo de estímulos: personas, otros gatos, perros, ruidos... Eso sí, hay que hacerlo poco a poco y de forma controlada.

Evitar cambios drásticos y repentinos en el ambiente

Muchos gatos no llevan bien los cambios en su entorno, por eso debemos minimizarlos en la medida de lo posible. Si es necesario aplicar cambios (de domicilio, nuevos miembros en la familia, nuevas mascotas...), deberemos habituarlo poco a poco para que no sean tan repentinos.

Proporcionar un buen enriquecimiento ambiental

Esto quiere decir que debemos proporcionar un buen entorno a nuestro gato, y una buena relación con él. Lo primero se consigue proporcionando aquello que necesita: rascadores, bandeja de arena, lugares donde esconderse, zonas elevadas del suelo. Lo segundo, mediante interacciones respetuosas con el animal, y proporcionando cada día momento de juego (como lanzarles pelotas, juguetes interactivos, cuerdas...)

Garantizar disponibilidad de recursos suficientes a nuestro gato

Los recursos más importantes para el gato son la comida y la bebida (siempre disponible, en cantidad adecuada y buena calidad), rascadores para sus uñas, bandejas donde puedan hacer sus necesidades y taparlas, así como lugares donde esconderse, preferiblemente en zonas altas, de penumbra y donde haya poco ruido.

Consecuencias del estrés crónico

Las consecuencias más importantes del estrés, especialmente crónico (el que se produce durante mucho tiempo seguido) son:

Problemas de salud

En gatos son particularmente importantes los problemas renales como infecciones urinarias o cistitis. También el estrés está muy relacionado con las alteraciones del pelo y de la piel.

Pérdida de apetito

Lo que puede poner en riesgo la vida de nuestra mascota, especialmente si el gato es obeso y deja de comer unos pocos días.

Trastornos de la conducta

Desde diferentes formas de agresividad hasta trastornos compulsivos (arrancarse el pelo, automutilarse,...).

Como vemos, todas estas consecuencias son peligrosas para la vida y el bienestar de nuestros felinos, y podrían serlo también para los propietarios o mascotas que conviven con el gato estresado en casa. Por eso, como propietarios, debemos asegurar una buena calidad de vida a nuestra mascota, y parte de ello consiste en reducir tanto como podamos el estrés, el gran enemigo de los gatos.

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.\
Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.