Mi gato salta de lado y por las paredes - SOLUCIÓN

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¿Te preguntas por qué tu gata salta sobre ti de repente o por qué corre como un loco por toda la casa? Si tiene miedo de repente o te toca la cara sin explicación, puede que se deba a un problema de conducta, pero también a una enfermedad.

Saltar de lado y por las paredes puede parecernos divertido.Los felinos son expertos trepadores y malabaristas, por eso no nos sorprende verlos escalar a grandes alturas ni hacer piruetas en el aire. Incluso puede resultarnos fascinante verlos saltar, correr hacia una pared y tomar impulso para salir nuevamente corriendo.

Mi gato salta sobre mí porque puede estar enfermo

Sin embargo, si nuestro gato hace esto con demasiada frecuencia, es posible que sea un indicador de que existe algún problema. A groso modo, podríamos hablar de una causa comportamental o de una causa médica. A continuación, veremos ambos casos con mayor detalle.

Algunos problemas médicos pueden ser la causa de que nuestro gato muestre este tipo de comportamiento. Los más destacables son los problemas hormonales y los problemas neurológicos.

Mi gato corre como un loco por problemas neurológicos

Respecto a los trastornos neurológicos destacarían aquellos que afectan al Sistema Nervisoso Central (SNC), como tumores cerebrales, algunas infecciones,… La afectación del SNC se manifiesta, entre otros síntomas, con alteraciones muy evidentes en el comportamiento del felino.

Alguna de estas alteraciones son: falta de coordinación, conducta agresiva, miedos “extraños”, alteraciones de la actividad. Que nuestro gato salte de lado, sobre paredes,… sin motivo aparente y de forma muy repetitiva podría ser debido a esto último.

Mi gato tiene miedo de repente por una enfermedad hormonal

En cuanto a las enfermedades endocrinas u hormonales, la que más se debe tener en cuenta en estos casos es el hipertiroidismo felino. Se trata de una patología que afecta sobre todo a gatos geriátricos, a partir de los 7 años y que implica un aumento en la producción de hormona tiroidea.

Los síntomas del hipertiroidismo felino son muy variables, y abarcan desde alteraciones comportamentales a síntomas orgánicos. Precisamente entre los primeros se observa un incremento de la actividad (una especie de “hiperactividad” en los gatos afectados) que puede acompañarse también de la aparición de conducta agresiva.

Además, suelen tener un apetito aumentado (polifagia) pero sin incremento de peso, precisamente debido al aumento de la actividad física. Otros síntomas orgánicos son: vómitos, diarreas, alteraciones cardíacas, problemas de piel, intolerancia al calor.

Mi gato se sube a mi espalda por un problema conductual

Si nuestro gato muestra un exceso de actividad, acompañado por conductas como saltar continuamente, hacerlo sobre la pared,… es probable que su estimulación sea escasa o muy escasa.

En artículos anteriores hemos hablado de lo importante que es el juego para los felinos. De hecho, es una necesidad de conducta, es decir, es algo que necesitar realizar o, de lo contrario, aparecen problemas de comportamiento.

Juega con tu gato para que dejé de saltar como un loco

Un gato con pobre estimulación y falta de juego, será más a realizar conductas que nos resulten extrañas e incluso problemáticas: una actividad excesivamente alta, “caza al propietario” (es lo que conocemos como agresividad por juego inadecuado), conductas constantes de demanda de atención,…

Por tanto, si nuestro gato muestra conductas extrañas o demasiado repetitivas en cuando a su actividad, es esencial contactar con un etólogo clínico. A través de una anamnesis profunda (es decir, una serie de preguntas a modo de “investigación”) se podrá orientar el diagnóstico y la causa de dicho comportamiento. Si se ve una falta clara de actividad y juego, la causa más probable será la conductual.

No obstante, teniendo en cuenta las características del gato (edad, problemas médicos, otros síntomas o conductas) podría ser recomendable acudir al veterinario para descartar una causa médica.

Recordemos, además, que en muchos casos se dan conjuntamente causas médicas y comportamentales. Por ello es muy importante la colaboración entre el veterinario y el etólogo clínico.