Mi perro castrado sigue montando y se mea en casa, ¿es la castración una solución para todo?

Una creencia muy generalizada desde hace tiempo es que la castración puede solucionar cualquier problema de comportamiento en nuestras mascotas, sobre todo si se trata de agresividad. Sin embargo, esto no es en absoluto así. Hay problemas de conducta que no se van a resolver castrando a nuestro perro, incluso algunos podrían empeorar. Con el fin de arrojar un poco de luz sobre este tema, que preocupa e interesa mucho a los propietarios, hemos redactado este primer artículo, dedicado a la especie canina (próximamente trataremos este mismo tema en gatos).

¿Para qué problemas de conducta podemos recomendar la castración en perros?

  • Agresividades ofensivas. Dentro de estas, está especialmente indicada en la agresividad intrasexual o jerárquica, que va dirigida hacia otros perros, sobre todo del mismo sexo. Está motivada por las hormonas sexuales, por lo que la castración como parte del tratamiento tiene sentido. Como veremos en el siguiente punto, en hembras hay que tener especial cuidado y hacer un buen diagnóstico, ya que si no está relacionada con el celo no se recomienda la esterilización. Otro tipo de agresividad en el que la castración puede ser recomendable es la competitiva o por protección de recursos.

  • Vagabundeo. Es más frecuente en machos, y se refiere al escapismo que muestran en busca de hembras en celo. La castración ayuda a prevenir que nuestro perro se escape de casa por motivos “amorosos”, ya que esto también está mediado por las hormonas sexuales.

  • Marcaje urinario. Los perros orinan por dos motivos: para vaciar la vejiga y para marcar ciertas zonas, dejando allí su información. El marcaje sexual más habitual es el urinario, en el que el perro elimina una pequeña cantidad de orina en zonas concretas, generalmente donde también han marcado otros congéneres. Cuando lo hacen en casa puede resultar muy molesto y poco higiénico, por lo que en estos casos la castración está indicada.

  • Monta. La monta por fines sexuales también se previene con la castración. Además, es una buena forma de evitar camadas indeseadas, sobre todo si en casa tenemos machos y hembras juntos. No hay que olvidar que la conducta de monta también puede ser debida al estrés, a una sobreexcitación o como parte de la conducta de juego, sobre todo en perros jóvenes, y que en estos casos, al no haber motivación sexual, la castración no hará que nuestro compi deje de montar.

¿En qué problemas de conducta la castración no tendrá ningún efecto?

  • Problemas de miedos y fobias. De hecho, algunos estudios que se están realizando parecen indicar que la castración podría empeorar el miedo, aunque todavía son necesarios más estudios al respecto para confirmarlo de forma más rotunda. Lo que sí se sabe es que el miedo es muy heredable, y por lo tanto no se recomienda cruzar a aquellos perros con un temperamento miedoso muy marcado.

  • Agresividad defensiva. Es la que se produce como consecuencia del miedo. Cuando un perro se siente amenazado, puede huir o bien enfrentarse a aquello que le asusta o intimida. En este último caso, la agresividad es una consecuencia del miedo, que es el problema real.

  • Agresividad territorial. Aunque es más habitual en machos, se ha visto que la castración tiene muy poco o nada de efecto en su corrección.

  • En hembras, cualquier forma de agresividad NO relacionada con el celo. La esterilización de la perra si muestra un problema de agresividad que no tiene relación con el celo está absolutamente contraindicada, ya que podría agravar esa agresividad, complicando todavía más el problema. Por ello, es muy importante consultar a un especialista que diagnostique bien el tipo de agresividad y se asegure de que no tiene relación con el periodo de celo.

  • Ansiedad por separación. Es uno de los problemas de conducta más frecuentes, pero nada tiene que ver con las hormonas sexuales. Las causas de un trastorno de ansiedad no se solucionan con la castración.

  • Trastornos compulsivos. También se les conoce como estereotipias, que son comportamientos que nuestro perro hace de forma repetitiva, incluso descontrolada, sin que tengan ningún sentido ni función. Aunque tienen un componente genético importante en algunas razas, el principal factor desencadenante es el estrés; por tanto, la castración tampoco es útil para solucionarlos.

  • Problemas de eliminación no relacionados con el marcaje. Si nuestro perro hace sus necesidades por casa o en zonas donde no queremos, salvo en los casos en que se trate de un marcaje sexual, la castración no solucionará el problema.

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¿Cuándo debemos castrar a nuestro perro?

Cuando queremos un efecto preventivo, lo ideal es castrar a nuestro perro tan pronto llegue a la madurez sexual, ya que es en este momento cuando las hormonas sexuales (sobre todo la testosterona y los estrógenos) empiezan a tener un efecto sobre las conductas que hemos comentado antes.

Es importante esperar hasta que nuestro compi se ha desarrollado por completo, ya que la castración demasiado temprana, antes de finalizar el desarrollo corporal, no se recomienda. Este momento depende del tamaño del perro, ya que los perros grandes alcanzan la madurez sexual antes que los pequeños. Más o menos, en razas grandes se recomienda la castración a partir de los 6-7 meses, y en las razas pequeñas y toys a partir del año de edad.

Si ya existe alguno de los problemas mencionados anteriormente, deberíamos plantear la castración lo antes posible. Esto se debe a que no solo hay que tener en cuenta la influencia hormonal, sino también el aprendizaje y la experiencia que ha adquirido el perro al mostrar la conducta indeseada. Cuanto más tiempo lleve nuestro perro mostrando un comportamiento, mayor es el aprendizaje que adquiere. Esto, a su vez, implica que el efecto de la castración será menor.

Mi perro castrado sigue meando y sigue agresivo, ¿que hago?

Por ello, la castración no siempre tiene un efecto del 100%, y no debe ser la única pauta de tratamiento ante un problema de conducta. Además de la castración, será necesario realizar un programa de modificación de conducta y, en algunos casos, será recomendable apoyar ese programa con medicación o nutracéuticos.

Como ves, la castración puede ser de gran ayuda en el tratamiento de algunos problemas de conducta en nuestros perros, pero en otros no tiene ningún efecto o incluso puede ser contraproducente.
Por este motivo, es esencial consultar a un etólogo clínico si nuestro perro muestra alguna conducta problemática. Un buen diagnóstico nos ayudará a saber si es útil o no castrar a nuestro perro, qué margen de eficacia podemos esperar y, además, el especialista en conducta podrá plantear el programa de modificación de conducta que será necesario para un tratamiento más completo del problema.

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.\
Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.

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