Mi perro comió huesos y no puede defecar, ¿qué hago?

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Es muy habitual que los cuidadores novatos crean que darle de comer huesos a sus perros sea algo bueno y normal, pero del mismo modo que tampoco se le debe de dar leche a un gato, comer huesos de manera regular puede llegar a provocarle un tapón que le haga imposible defecar. Los perros roen el hueso y acaban acumulando un polvillo en sus tripas que forma un tapón por donde no sale la caca.

En su lugar, el perro que se ha comido estos huesos acabar echando pequeños restos de heces con sangre, producto del esfuerzo de intentar hacer de vientre sin éxito. La solución nunca es recurrir a remedios caseros. No le metas a tu perro el dedo en el culo con vaselina ni le des laxantes; por favor, no seas bruto. Podrías acabar recibiendo un mordisco por su parte o no consiguiendo nada, puesto que la sangre en las heces y el estreñimiento a veces no es por los huesos, sino por un posible cáncer.

Los huesos, un alimento que tu perro no debería comer

Aunque hayas crecido viendo dibujos animados en los que los perros se pirraban por un gran hueso, esas escenas no reflejan la realidad. En la antigüedad, a los perros se los alimentaba con sobras, lo que se representaba con huesos. Los de pollo, pavo o conejo pueden llegar a fisurarse o romperse en trozos muy pequeños que le pueden provocar heridas en el estómago. Siempre que le quieras dar de comer pollo, te tocará ser muy cuidadoso, por su bien.

Dale una pechuga lo más magra que puedas, que esté más cocida que si fuera para consumo humano y templada. Que no tenga nada de grasa y, por supuesto, que no haya ni un solo huesito en su interior. Otro riesgo que corres al darle huesos para comer es que se le quede atorado en la garganta, con lo que estarías ante un riesgo de asfixia que te llevaría a tener que practicarle la maniobra heimlich.

Las espinas de los pescados, otro gran enemigo

El pescado no es solo para los gatos (sí, todo lo que veías en los dibujos de Hanna Barbera era mentira). A los perros les gusta, pues es una carne muy magra, de fácil digestión y repleta de exquisitos nutrientes, pero tienen que comerlo siempre sin espinas. El problema que hay con ellas es le hagan microcortes en el interior de su garganta o heridas en el estómago que pueden llegar a ser muy problemáticas.

Es por ello que lo mejor siempre es ofrecerle pescados una vez nos hayamos asegurado de que están totalmente limpios. Como consejo, ten especial cuidado con los peces que tienen dientes, pues suelen ser los que esconden más espinas en su interior.

La relación entre huesos y estreñimiento

El problema con los huesos es que tu perro los roerá poco a poco. Hincará en ellos sus dientes con la posibilidad de lesionárselos y luego ese polvillo irá hasta su estómago. Poco a poco se irá acumulando, acumulando y acumulando. Intentará viajar hasta su ano para ser expulsado, pero al no tener la maniobrabilidad de un alimento convencional, se quedará ahí atascado.

Notarás que empezará a quejarse, que se frotará contra la alfombra, que chillará y que se mostrará muy molesto. En algunos casos, incluso verás que intenta lamerse como puede el trasero. En parte lo hace para llamar tu atención, pero también por creer que eso puede aliviarlo. No busques en internet qué remedios caseros hay para combatir el estreñimiento provocado por los huesos, ¿y por qué no? Pues porque lo que te vas a encontrar son recomendaciones de cómo preparar una lavativa para que haga caca, y podrías hacerle mucho daño y también a ti mismo.

El estreñimiento por comer huesos lo tiene que curar un veterinario

El especialista examinará a tu colega y determinará qué tratamiento es el mejor para él. Normalmente hay dos, o bien intentará expulsárselo con un enema preparado en función de su raza y peso o necesitará dormirlo para ir quitando ese tapón que le oprime a través de la introducción de sus manos o de la herramienta que precise en su ano.

Ambos procesos no han de ser tomados a broma, pues en caso de no ser realizados por un profesional podría ocasionarle lesiones muy, muy serias. La mejor forma de solucionar este problema es actuar desde la prevención. Alimenta bien a tu perro y no le dejes roer ningún hueso. No vivimos en una película de dibujos animados.