Por qué mi perro se come las heces

La coprofagia, es decir, la ingestión de heces propias o de otras especies, es una conducta que se engloba dentro de lo que se conoce como pica (ingestión de materiales que no forman parte de la alimentación normal de la especie).

Aunque no es un problema demasiado frecuente, cuando nuestro perro lo presenta resulta muy desagradable y, además, conlleva algunos peligros, como posibilidad de contagiarse con agentes infecciosos y con parásitos.

Mi perro se come las heces de otro perro, ¿es grave?

En los perros, solo es normal la ingestión de las heces de los cachorros por parte de la madre durante las primeras semanas de vida, ya que esto permite mantener limpio el nido. En este artículo veremos cuáles pueden ser las causas por las que nuestro perro se come sus heces o las de otras especies, y qué podemos hacer para tratar de solucionarlo.

¿Por qué mi perro se come sus heces?

  • Médicas. Como siempre, el primer paso es descartar problemas médicos que pueden ser los causantes de este problema. Los más importantes en el caso de los problemas de pica y coprofagia son: problemas pancreáticos, problemas digestivos que generan malabsorción y parasitosis. Por tanto, la visita al veterinario debería ser el primer paso para tratar de solucionar el problema.

  • Nutricionales. Dietas poco saciantes e hipocalóricas (bajo contenido en grasa y proteína) pueden causar coprofagia, especialmente aquellas con déficits en tiamina. Por lo general, hoy en día la mayoría de dietas comerciales presentan una composición nutricional más o menos buena, por lo que el origen nutricional del problema es poco frecuente. Sin embargo, si le estamos dando a nuestro perro un pienso de muy baja calidad, sería recomendable cambiar a otro de mayor calidad, que esté mejor balanceado.

Un aspecto importante a tener en cuenta cuando nuestro perro ingiere heces de otras especies, es que esas heces a menudo contienen un elevado contenido proteico. Es el caso de las heces de gatos y caballos, que a muchos perros les resultan auténticos manjares.

  • Comportamentales. Entre ellas podemos destacar:

    • Conducta exploratoria. Es típica de los cachorros y de algunas razas como los Labradores y Golden Retrievers.
    • Falta de estimulación. Una de las causas más habituales. Si nuestro perro pasa mucho tiempo solo, o encerrado en algún canil o recinto, es posible que empiece a ingerir las heces como forma de entretenimiento al no tener (ni poder) hacer nada más para pasar el tiempo. En estas situaciones, el perro aprende que es una buena forma de entretenerse y reducir el estrés generado por la falta de contacto social y de juego.
    • Los castigos. Por ejemplo, si castigamos al cachorro por hacer sus necesidades en casa, puede aprender a comérselas para “borrar la huella”, evitando así un futuro castigo. El cachorro no asocia hacerse caca en casa con castigo, sino que la presencia de las heces le conlleva un castigo; por ello, al ingerir las heces y hacerlas desaparecer, consigue evitar la regañina por nuestra parte.
    • Los refuerzos. Si prestamos atención a nuestro perro cuando está cerca de sus heces o las de otros animales, o si las está ingiriendo, puede aprender que es una buena forma de captar nuestra atención; paradójicamente, es posible que prefiera que le regañemos por hacer eso, ya que ello le reporta atención por nuestra parte.

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Cómo evitar que mi perro se coma su heces

Ahora que hemos visto las diferentes causas de la coprofagia, vamos a explicar algunos aspectos importantes para tratar este problema e intentar conseguir que nuestro compi deje de comer heces:

  1. El primer paso será acudir al veterinario y descartar parásitos y problemas pancreáticos y gastrointestinales.

  2. Si le estamos dando un pienso de mala calidad, debemos plantearnos cambiar a otro mejor balanceado y equilibrado.

  3. Si nuestro perro pasa mucho tiempo solo o le prestamos poca atención, es importantísimo corregir esto. Deberemos empezar a organizar diariamente sus actividades, de la forma más rutinaria posible. Será necesario darle buenos paseos y dedicarle momentos de atención y juegos. El enriquecimiento social, la actividad física y la estimulación mental serán herramientas esenciales para el tratamiento de este problema.

  4. Debemos evitar castigar al perro si hace sus necesidades donde no debe, especialmente si no lo vemos en el momento. Esto solo conseguirá que las siga ingiriendo para evitar el castigo que ya anticipa a nuestra llegada.

  5. Igualmente, no debemos prestarle atención si está cerca de las heces o ingiriéndolas, porque podemos reforzar esa conducta como una forma de llamar la atención; al contrario, debemos premiarlo si las ignora por completo, o bien anticiparnos y, antes de que esté demasiado cerca, llamarlo a nuestro lado y alejarnos. Una opción de que no lo asocie con nosotros es hacer un ruido fuerte (dejar caer algo en el suelo) para que deje de prestar atención a las heces.

  6. En perros que se comen sus propias heces, podemos incluir en la dieta algunas sustancias para hacerlas más desagradables; por ejemplo, pueden usarse enzimas similares a las que contienen la piña o enzimas pancreáticas que reducen la palatabilidad de las heces. También podemos darle una pequeña cantidad de aceite vegetal en la dieta para que las heces sean menos consistentes.

Algunas sustancias que pueden echarse directamente sobre la heces para hacerlas menos atractivas son trocitos de piña o calabacín, y productos picantes como la pimienta, que dan un sabor desagradable.

  1. Por último, para evitar sensación de hambre durante el día, es recomendable dividir la ración diaria en 2 ó 3 tomas al día, de forma que entre toma y toma no transcurran demasiadas horas.

Como ves, las causas por las que nuestro compi ingiere sus heces o las de otras especies son muy variadas, desde problemas médicos a causas esencialmente comportamentales. Es importante hacer una buena revisión para descartar problemas médicos y nutricionales. En cuanto al tratamiento, cuando el origen del problema es comportamental, es muy importante evitar los castigos y refuerzos, así como incrementar la estimulación ambiental y el contacto con nuestro perro para mejorar el vínculo con él y evitar estrés por aburrimiento.

Borja Ros Villanueva, veterinario y etólogo en Adetcan.\
Adetcan es un proyecto formado por dos veterinarios etólogos y educadores caninos que prestan servicios de asesoramiento, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de conducta en perros y gatos. El servicio es a domicilio. Estamos en Santiago de Compostela pero trabajamos en toda Galicia.

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