¿Querer más a un perro que a una persona está bien?

¿Querer más a los animales que a las personas es malo? ¿Es algún tipo de psicopatología sentir amor por los gatos o los perros mientras que cada vez se está más harto de hombres y mujeres? No te preocupes, aunque sientas un sufrimiento excesivo por los animales, es normal. Las personas somos empáticas y lo natural es que nos acerquemos y queramos a aquellos que más sufren con la intención de ayudarlos.

Si te das cuenta, los cachorros o los bebés nacen con unas formas de su cara o cuerpo que nos provocan ternura. Lo hacen porque llegan a este mundo desvalidos. Es fundamental que se nos despierte el cariño por ellos para protegerlos. Esto es extensible a los animales de todas las razas y edades.

¿Las personas que aman a los animales están locos?

Si a esto le sumamos que las personas adultas pueden hacernos sufrir, rompernos el corazón o cometer atrocidades como promover el cambio climático, abusar de otros, matar, estafar o explotar vidas humanas para ganar dinero sin pensar en las consecuencias, incluso hasta parece más sensato amar a los animales que a los humanos; que cada vez estos son menos dignos de recibir nuestro amor, ¿verdad?

Sin embargo, los hombres y las mujeres somos seres sociales, por lo que no podemos vivir en soledad. Seguro que has escuchado el caso de individuos que han preferido aislarse del mundo y encerrarse en alguna casa perdida con sus gatos o sus perros. Esta tampoco es la solución. No podemos convertirnos en criaturas asociales, va en contra de nuestra naturaleza. Si hacemos esto, podemos llegar a enloquecer.

‘Parece que te gustan más los animales que las personas’

¿Cuántas veces te han dicho esto? A nosotros más de una y de dos. Lo cierto es que no engañamos a nadie si decimos que un perro siempre se alegra de vernos y que su cariño es incondicional. Nuestros peludos nos adoran, nos miman, nos cuidan y se preocupan de nosotros. Pero ese amor no puede sustituir al de un ser querido. Puedes creer que sí, pero has de insistir en desarrollarte para ti mismo y para con los demás para crecer y ser feliz.

Además, ten en cuenta que los perros son criaturas muy sensibles. Te aman tantísimo que si tú lo pasas mal, ellos también. Muchas personas pueden llegar a caer en una depresión por decidir no hacer amigos y quedarse en casa de por vida, sin interactuar con nadie. Esta tristeza se les contagia, los apena y los puede llegar a hacer enfermar. Y tú no quieres esto, ¿verdad?

Las personas que amamos a los animales, ¿cómo hacemos amigos?

Por fortuna, los que adoramos a los perretes, gatetes u otras especies lo tenemos muy fácil para encontrar a gente afín con nosotros. En nuestras redes sociales se reúnen muchos que entienden que un animal es como un ser más de la familia, personas sensibles que jamás le harían daño a un ser indefenso, que solo quieren dar cariño y ser queridos.

Saca a tu perro a pasear y no tengas miedo a hablar con tus compañeros de parque. Habla con ellos, interésate por sus peludos y entabla conversaciones. Descubrirás como no es que quieras más a los animales que a las personas, sino que todavía no has encontrado a alguien digno de tu afecto.

¿Cuándo el sufrimiento excesivo por los animales sí es un problema?

Sin embargo, sí que hay un momento en el que querer más a los animales que a las personas se puede convertir en un problema. Si recurrimos a algo para aislarnos, para no enfrentarnos a los problemas o para evitar madurar o crecer, sí que podemos estar hablando de que nos enfrentamos a algún tipo de psicopatología.

No hay que olvidar que las personas, además de empáticas, tenemos tendencias adictivas. Dicho esto, es relativamente sencillo que tras una decepción emocional o un revés de la vida decidamos dejarlo todo atrás, no hablar con nadie y satisfacer nuestra necesidad de cariño con la que nos puede ofrecer un animal. Uno puede acabar volviéndose excesivamente dependiente de su amor incondicional hasta el punto de volverse dependiente y preferir no volver a contar con el amor un ser humano.

Si te encuentras en esta situación, busca ayuda profesional. No es malo creer a veces que amamos más a los perros que a las personas, pero no olvides que eres un ser humano que necesita el cariño de otros. Hay alguien para ti por ahí, además de, por supuesto ese amigo fiel que está siempre a tu lado.